lunes, 20 de enero de 2014

AYER EN LA III CARRERA "EL ROSCONAZO" DE CUERVA


En Cuerva me planté a las 10:30 en la mañana del domingo para dar una alegría al cuerpo. Ésta era una carrera nueva para mí (ya quedan pocas en la provincia que no haya "catado"), nunca la había corrido, con lo cual la mañana se plantaba aún más emocionante: ver a los habituales compañer@s de aventuras, visitar un poco el pueblo, resarcirme del mal día que pasé en la San Silvestre, y poner a prueba mis huaraches que con ilusión me fabriqué la semana pasada.


La nieve era la protaganista, así que esto último lo descarté; y es que tan solo las he podido probar un par de veces, y aunque la sensación es muy gratificante y disfrutas de cada paso que das, todavía tengo que ir haciendo algunos ajustes en los anclajes ya que en ambas ocasiones he tenido que parar a mitad de entrenamiento para reajustármelas y seguir. En una carrera, donde no puedes pararte, lo peor que podía pasar era que tuviera que quitármelas y continuar descalzo; es verdad que el recorrido estaba asfaltado en su totalidad, pero en invierno y nevando, no me pareció de sentido común arriesgarme a esta posibilidad, así que lo dejaré para la próxima carrera, a ver si para entonces ya estoy adaptado del todo a ellas y minimizo al máximo el riesgo de que ello ocurra.

En línea de salida unos 100 participantes. Hasta última hora no sabíamos si habría carrera o no, pero entre todos decidimos que sí, así que aunque con una hora de retraso, hubo carrera. Cada ocupó este tiempo como pudo; yo me senté junto a una estufa en los vestuarios, y luego estuve un rato en la iglesia del pueblo.

(Foto de Antonio Fernández Rincón)

La primera vuelta disfruté como un niño, hacía tiempo que no sentía tan buenas vibraciones corriendo. En todo momento era consciente de algo que a veces no pensamos, que es un lujo tener salud y poder estar ahí corriendo compartiendo tu afición con otras personas. La segunda, también bastante cómodo.
Y lo más importante, logré mantener constante en todo momento el ritmo que me había propuesto de 4'15''/km, que creo que es donde se sitúa ahora mismo mi umbral anaeróbico (por debajo de él, me resulta incómodo correr este tipo de distancias, supongo que debido al lactato), y que me hace llegar a los últimos 500 metros con la sensación de haber terminado fuerte. Para no ir del todo solo, traté de compartir algunos metros con algunos corredores, siguiendo su estela o haciendo que siguieran la mía.

(Foto de Antonio Fernández Rincón) 

Al final tardé 23'25'' en recorrer los cerca de 5.600 metros (la organización anunciaba 6.500m), y me quedé para contemplar el caos que se formó a la hora de coffecionar los podiums, que en algunas categorías no fueron correctos.

Los ganadores fueron David Magán y Carolina Fernández. Próximamente, las clasificaciones, si es que pudieron hacerlas (falló el sistema de cronometraje con chip).

Paco M.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada